Navegando el Fiordo Última Esperanza
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Navegando el Fiordo Última Esperanza

Glaciares milenarios en el corazón de la Patagonia. Una experiencia que conecta con la historia geológica del planeta.

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El Glaciar Balmaceda es parte del Campo de Hielo Patagónico Sur, la tercera extensión de hielo dulce más grande del mundo después de la Antártida y Groenlandia. Para llegar, hay que navegar por el Fiordo Última Esperanza, un brazo de mar que recibe ese nombre de la expedición inglesa de 1830 que buscaba el pasaje entre los océanos.

La navegación

Desde Puerto Natales, las lanchas salen hacia el Borde Oriental del Lago Pehoé y de ahí continúan hacia el glaciar. El viaje completo dura aproximadamente 4 horas, incluyendo una caminata corta hasta el mirador del Glaciar Serrano.

Lo que hace especial esta experiencia es la escala. El glaciar Balmaceda tiene aproximadamente 14 km de largo y su frente se eleva entre 50 y 80 metros sobre el nivel del agua. Durante la navegación, puedes ver témpanos que se han desprendido y flotan en el fiordo, algunos del tamaño de departamentos.

Historia geológica

Los glaciares de la Patagonia se formaron durante la última glaciación, hace aproximadamente 20.000 años. Hoy, los glaciares patagónicos están en retroceso acelerado debido al cambio climático. En las últimas décadas, el Glaciar Balmaceda ha retrocedido varios kilómetros.

Flora y fauna

El entorno no es solo hielo. La navegación pasa por áreas donde la selva valdiviana se encuentra con el agua. Puedes avistar lobos marinos, nutrias y, en las laderas, cóndores circulando sobre las corrientes térmicas.

Recomendaciones

  • Lleva: Binoculares, cámara con buen zoom, bloqueador solar (el reflejo en el agua es intenso), y capas porque la temperatura baja cuando te acercas al glaciar.
  • Mejor época: Noviembre a marzo, pero evita enero si no te gustan las multitudes.
  • Excursiones: Desde Puerto Natales, hay operadores locales que ofrecen el recorrido completo, incluido el transporte desde y hacia el muelle.

Después de una mañana en el fiordo, volver a tu cabaña en Estepa y descansar con una comida caliente es exactamente lo que necesitas. El viento patagónico no perdona y, después de navegar entre témpanos, una estufa encendida se agradece.

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